viernes, abril 27, 2007


LA EDUCACION LOGISTICA SUPERIOR DEL MAÑANA.-

El propósito – en general y actual - de toda educación superior es generar y transmitir conocimiento avanzado y traspasar experiencia previa probada y anticipada. Soy un convencido que el desafío más grande del mañana será transferir pensamiento en acción (ver, observar, crear, hacer y actuar) y conductas que permitan a los profesionales en formación y graduados crear progreso y porvenir, mediante el dominio del quehacer profesional y poseer algo por el cual hoy no se paga ni se contrata; creatividad, talento y genialidad.
Creo que los desafíos estructurales fundamentales de hoy son: educar con criterio empresarial y transferir el saber y quehacer pensando en el progreso y el porvenir. Y algo que hoy se enseña en muy pocas universidades; el entender, integrar y saber desarrollar el quehacer profesional (trabajo formal)
Lo anterior, significa qué; hay que asumir la educación como un negocio, no para lucrar, sino para funcionar eficientemente. Hay que empeñarse por guiarla empresarialmente – repito - no para lucrar, sino para tomar las decisiones que permitan administrar lo mejor posible el dinero, el tiempo, el esfuerzo y las expectativas de nuestros clientes: los alumnos y sus familias. Debemos tratar de contribuir con creces el precio pagado.
Debemos estar conscientes que los profesionales del mañana son aquellos que crean riqueza mediante la creatividad, el talento y la genialidad. Lo anterior, solo se alcanza cuando se posee las competencias, habilidades, destrezas y capacidades adecuadas.
Los innovadores y emprendedores del mañana requieren dominar y mantener en control las complejidades y problemáticas que imponer el mundo de hoy. Para lo anterior, necesitan dominar el acontecer y quehacer profesional y técnico, mediante una enseñanza rigurosa, estricta y acuciosa que propenda al ejercicio del desempeño y desenvolvimiento con resultados y beneficios.
De lo que se trata es buscar la mayor eficiencia, efectividad y eficacia en la formación de los estudiantes; procurando, desarrollar en ellos habilidades, competencias y destrezas que le permitan ser profesionales del mejor nivel, porque sabemos que no sólo nos confían sus recursos económicos, sino también su tiempo, sus sueños y expectativas. En conclusión, hay que ofrecer una educación que no sea en lo absoluto especulativa, sino que esté fuertemente orientada al mercado del trabajo, a las singularidades, imperativos e impositivos que marca el desarrollo y el destino ciudadano donde esta localizada la universidad y a desarrollar en nuestros alumnos la creatividad, el talento y la genialidad. Esto último – creo- debe ser lo más preciado que debe tener el profesional del mañana y por el cual se le contratará.
En definitiva, hay que lograr que nuestros alumnos entiendan y ejerciten como desarrollar conocimiento avanzado y sepan ver, observar, crear y hacer mediante el conocimiento aplicado. Hay que enseñarles a ejercitar y a desarrollar su trabajo futuro y a entrenarlos fuertemente para que la creatividad, el talento y la genialidad le salgan por los poros. Así, podrán ser exitosos, construirán con creces progreso y porvenir y ayudarán a formar nuevas generaciones.
René Urra Shields – Académico






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